Muchas veces, con la ayuda del sentido común, estamos
derivando sin darnos cuenta. Naturalmente, uno no necesita derivar en la vida
diaria, sin embargo las derivadas son necesarias en muchas aplicaciones
prácticas en biología, mecánica, en medicina bacteriológica, etc.
Especialmente el concepto de derivada es fundamental para comprender
y derivar fórmulas que luego tienen una aplicación importante en la industria y
en la ciencia en general, que es la que definitivamente inspira las
innovaciones industriales. Las derivadas se utilizan para optimizar sistemas
que se expresan mediante funciones más o menos complejas. Otra de sus
aplicaciones es hallar los valores máximos o mínimos de ciertas expresiones. También
puedes hallar los intervalos de crecimiento o decrecimiento de valores de
interés.
Por eso mismo utilizamos las derivadas sin darnos cuenta, por
ejemplo, cuando vamos al supermercado y vemos que han subido el precio de las
patatas respecto al mes pasado, nosotros podemos hallar la variación con una
simple derivada. Otro caso, se puede encontrar en “casa”, es decir, cuando
queremos calentar la casa encendiendo la calefacción podemos saber cuánto
tiempo tardará en calentarse derivando en función del espacio, la temperatura y
el tiempo. O simplemente cuando vamos en el coche y aceleramos, hallamos la
velocidad derivando esa aceleración en función del tiempo.
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