Bill Barton actualmente investiga el modo en que los idiomas afectan al pensamiento matemático de los investigadores, y las experiencias de aquellos que estudian matemáticas teniendo el inglés como segunda lengua. Barton ha publicado numerosos trabajos solo o en colaboración con otros autores. También es Director de la Comisión Internacional para la Instrucción Matemática.
ENTREVISTA:
Síntesis Educativa: La Matemática es una disciplina que muchos estudiantes temen, y tras pocos años de escolaridad ya se los ve divididos en dos grupos: unos pocos que se llevan bien con los números, y una mayoría que dice que las matemáticas "no son para ellos". En su opinión, ¿es esta aversión natural, es algo en el cerebro que condiciona el aprendizaje de la materia, es un prejuicio cultural transmitido de padres a hijos, o es tal vez el producto de la mala enseñanza en los primeros años de la escuela?
Bill Barton: Para empezar, no estoy seguro de que esos dos grupos sean tan distintivos como ud. menciona. Es verdad que la gente se aleja de las matemáticas en una etapa muy temprana de sus vidas, pero también es cierto que mucha gente vuelve a las matemáticas. Sin embargo, el fenómeno que ud. describe tiene alguna sustancia, de modo que responderé tal como está planteado, sabiendo que se trata de una simplificación.
Creo firmemente que tanto la afinidad como la aversión por las matemáticas se aprende. No obstante, no atribuiría el hecho exclusivamente a la escuela o a los maestros. En realidad, asocio a los maestros más con el aprender a amar las matemáticas, que con lo que les pueda caber por enseñar a evitarla.
Un buen maestro tiene un asombroso poder para generar "la chispa" por una materia, y una vez que esa chispa se convierte el llama, es difícil extinguirla. Pero en verdad aprendemos a alejarnos de las matemáticas, en parte por una enseñanza pobre y falta de imaginación; o por culpa de un sistema educativo que todo lo mide, constantemente; o por vivir en una sociedad que usa las matemáticas como una medida del cociente intelectual.
El álgebra y la geometría pueden ser vistas como un juego con reglas más o menos arbitrarias sobre objetos que son abstracciones (por cierto, ambas materias resultan ser útiles en el mundo real, pero no tratan sobre eso). ¿Cómo podrían aprender los niños a usar el álgebra y la geometría? Si tienen muchas experiencias concretas de las que abstraer. Logramos eso bastante bien en nuestras clases, pero también necesitan la práctica de jugar con las abstracciones. Y los niños son muy buenos en ésto; inventan juegos todo el tiempo. Me gustaría ver mucho más juego matemático en la escuela primaria.
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